Después de mucho meditarlo he decido salir del «armario» religioso y confesar lo que algunos de vosotros ya sospechabais: sí, a pesar de mi pretendido ateísmo, en realidad debo completa fidelidad al creador del universo y todo lo que contiene, su divinidad el Monstruo del Espagueti Volador. De aquí en adelante seguiré al pie de la letra sus ocho «Me gustaría mucho que no hicieses».

¡RAmén!

Entradas relacionadas: The Gospel of the Flying Spaghetti Monster

PD: si alguien quiere hacerme un regalo aquí hay un par de cosillas interesantes.