Si eres mínimamente perspicaz, querido lector, te habrás dado cuenta de la revolución que se ha llevado a cabo en los últimos años en el campo de los dispositivos móviles  y la integración de procesadores en cacharros que nunca pensamos que podrían necesitar un procesador.

Sin embargo, la forma en la que interaccionamos con los distintos ordenadores* sigue anclada en tecnologías de hace más de 30 años: el ratón y el teclado (botones, vamos). A pesar de lo que han evolucionado otras tecnologías  todavía no ha aparecido otro tipo de interacción que vuelva obsoleto a nuestro querido mouse. La interacción con los ordenadores mediante voz, gestos o la mirada sigue estando en pañales y sólo poco a poco, gracias a dispositivos como el iPhone o  Microsoft Surface o la Wii, entre otros.

Sin embargo, la predicciones de Mark Weiser no están tan lejos de cumplirse y los ordenadores están condenados a desaparecer…

Sí, has leído bien, desaparecer; y es que llegará un día que los ordenadores serán completamente transparentes para los usuarios y simplemente dejaremos de ser conscientes de que están ahí: encenderemos la tele mediante la de voz (pero no  comandos, sino mediante un diálogo de verdad), dictaremos e-mails, consultaremos el tiempo en el espejo del cuarto de baño por la mañana mientras nos lavamos los dientes, la intensidad de la luz se ajustará automáticamente a nuestras preferencias, los periódicos abandonarán el papel tradicional  y se pasarán a la tinta electrónica… Y es que la idea principal es:

Hacer que las máquinas se ajusten a las personas y no las personas a las máquinas**.

Pero, ¿cómo conseguir todo esto? Bueno, ya hay unas cuantas disciplinas que están manos a la obra: computación ubicua, domótica, inteligencia ambiental, etc. Todas tienen propósitos similares, aunque los pasos seguidos para alcanzarlos sean distintos. La computación ubicua trata, básicamente, de integrar en nuestro entorno computadores de forma que estos no sean percibidos como objetos diferenciados. La domótica persigue la automatización de los hogares. Finalmente, la inteligencia ambiental, partiendo de la computación ubicua, pretende incorporar a ésta comunicación ubicua e interfaces inteligentes; entendiendo por interfaces inteligentes a aquellos interfaces que permiten que el usuario interactúe con ellos de forma inteligente: no más clicks ni comandos, estos interfaces entenderán el lenguaje natural, podrán interpretar nuestros gestos, serán capaces de deducir nuestro estado de ánimo y actuar en consecuencia…

Y para finalizar, uno par vídeos de lo que está por venir:

http://www.youtube.com/watch?v=7kzIHMpOt20

http://www.youtube.com/watch?v=fZRz4RYRwSA

 


*  Entendido como cualquier dispositivo de cómputo, desde una mp3 hasta un supercomputador.
**Machines that fit the human environment, instead of forcing humans to enter theirs